Siento haber estado tan ausente esta última semana, pero la verdad es que el volumen de trabajo me ha superado y no he tenido tiempo prácticamente de nada. Hoy, aunque ya es tarde, os traigo el post sobre mi último viaje. El destino fue Nápoles y Sorrento ¿Y para qué fui? Pues lo primero de todo, para conocer Nápoles (ya puedo tacharlo de la lista), y para ir a Villa Massa, ubicada en Sorrento. Seguro que habéis oído hablar de esta zona de Italia, está justo en frente de Capri y de aquí son uno de los limones mas ricos, por eso, es dónde se produce el famoso Limoncello.

Por eso mismo, la casa Villa Massa, nos invitó a vivir dos días al más puro estilo del norte de Italia. Me sorprendió por lo bonito que es, nunca me lo había imaginado así, el encanto, la amabilidad de la gente y al mismo tiempo ese caos por las calles de coches y su gente.

El primer día lo pasamos dando una vuelta por Nápoles, visitando algunos lugares clave, disfrutando de las vistas, comida en el puerto y de ahí, directos a Sorrento.

Nos alojamos en el hotel Imperial Tramontano. Jamás había tenido unas vistas tan alucinantes. Mi habitación daba al acantilado y justo debajo, estaba la playa. Una playa de película, vestuarios a rayas en distintos colores y sombrillas a juego, para así poder distinguir las distintas zonas de los chiringuitos. Una pena no poder disfrutar de ello nada más que para la cena de la primera noche. Pero todo tenía un motivo, nos tenían algo muy bonito organizado.

Pudimos ir a la fabrica donde realizan el limoncello, ahí fuimos testigos desde como pelan los limones, como los cuidan y miman, hasta que sale el producto listo para servir. A mí siempre me han encantado visitar estos sitios, me hacen ver, que todo lleva más trabajo del que imaginamos. Por supuesto nos hicieron, y me hice millones de fotos. Por higiene nos hicieron poner unos sombreros que no le favorecen a nadie. Por lo tanto, esas fotos quedan guardadas en el archivo del olvido.

Para concluir la mañana, nos trasladaron a la casa original dónde comenzaron esta andadura los hermanos Masa, su residencia, evidentemente, plagado de limonares en distintos escalones. Es un sitio tan alucinante que incluso Dolce Gabbana fue a realizar unas fotos de campaña, (más abajo os dejo algunas imágenes y mi intento con los chicos por imitarlas).

También, nos enseñaron a hacer nuestro propio cóctel de Limoncello: 2 partes de tónica, una de villa massa y albahaca fresca. ¡Pero hay que tener cuidado! Está tan rico que entra solo. Pero esto no era todo, también dimos un mini curso de cocina donde aprendimos a hacer gnocci. Es mucho más complicado de lo que parece, pero he de decir que me quedaron riquísimos. Una vez acabada la comida, y casi sin creer donde estábamos, ya era el momento de volver.

Acabo de volver y ya me apetece volver a ir. Mientras, os dejo una colección de imágenes que espero os gusten 😉

Siento haber estado tan ausente esta última semana, pero la verdad es que el volumen de trabajo me ha superado y no he tenido tiempo prácticamente de nada. Hoy, aunque ya es tarde, os traigo el post sobre mi último viaje. El destino fue Nápoles y Sorrento ¿Y para qué fui? Pues lo primero de todo, para conocer Nápoles (ya puedo tacharlo de la lista), y para ir a Villa Massa, ubicada en Sorrento. Seguro que habéis oído hablar de esta zona de Italia, está justo en frente de Capri y de aquí son uno de los limones mas ricos, por eso, es dónde se produce el famoso Limoncello.

Por eso mismo, la casa Villa Massa, nos invitó a vivir dos días al más puro estilo del norte de Italia. Me sorprendió por lo bonito que es, nunca me lo había imaginado así, el encanto, la amabilidad de la gente y al mismo tiempo ese caos por las calles de coches y su gente.

El primer día lo pasamos dando una vuelta por Nápoles, visitando algunos lugares clave, disfrutando de las vistas, comida en el puerto y de ahí, directos a Sorrento.

Nos alojamos en el hotel Imperial Tramontano. Jamás había tenido unas vistas tan alucinantes. Mi habitación daba al acantilado y justo debajo, estaba la playa. Una playa de película, vestuarios a rayas en distintos colores y sombrillas a juego, para así poder distinguir las distintas zonas de los chiringuitos. Una pena no poder disfrutar de ello nada más que para la cena de la primera noche. Pero todo tenía un motivo, nos tenían algo muy bonito organizado.

Pudimos ir a la fabrica donde realizan el limoncello, ahí fuimos testigos desde como pelan los limones, como los cuidan y miman, hasta que sale el producto listo para servir. A mí siempre me han encantado visitar estos sitios, me hacen ver, que todo lleva más trabajo del que imaginamos. Por supuesto nos hicieron, y me hice millones de fotos. Por higiene nos hicieron poner unos sombreros que no le favorecen a nadie. Por lo tanto, esas fotos quedan guardadas en el archivo del olvido.

Para concluir la mañana, nos trasladaron a la casa original dónde comenzaron esta andadura los hermanos Masa, su residencia, evidentemente, plagado de limonares en distintos escalones. Es un sitio tan alucinante que incluso Dolce Gabbana fue a realizar unas fotos de campaña, (más abajo os dejo algunas imágenes y mi intento con los chicos por imitarlas).

También, nos enseñaron a hacer nuestro propio cóctel de Limoncello: 2 partes de tónica, una de villa massa y albahaca fresca. ¡Pero hay que tener cuidado! Está tan rico que entra solo. Pero esto no era todo, también dimos un mini curso de cocina donde aprendimos a hacer gnocci. Es mucho más complicado de lo que parece, pero he de decir que me quedaron riquísimos. Una vez acabada la comida, y casi sin creer donde estábamos, ya era el momento de volver.

Acabo de volver y ya me apetece volver a ir. Mientras, os dejo una colección de imágenes que espero os gusten 😉

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